S.O.S Emocional
“Ya pasó, pero mi cuerpo sigue en alerta”
5 formas de recuperar nuestra sensación de calma después de un terremoto
Puede que el terremoto haya terminado, pero para algunas personas la sensación permanece un poco más; quizás cualquier vibración te hace detenerte, observas los objetos para comprobar que no se están moviendo, estás más pendiente de los sonidos o, cuando llega la noche, sientes que te cuesta relajarte ni dormir como antes.
Como psicólogas queremos recordarte algo importante… Sentirte así no significa que estés exagerando, muchas veces es tu cuerpo intentando protegerte después de una experiencia que percibió como amenazante.
Diferentes estudios han encontrado que entre el 5 % y el 20 % de las personas expuestas a desastres naturales pueden desarrollar síntomas significativos de estrés postraumático; muchas más pueden presentar temporalmente ansiedad, alteraciones del sueño, sobresaltos o hipervigilancia los primeros días.
En nuestro consultorio hemos escuchado personas decir “siento que todavía se mueve”, “me da miedo quedarme solo” o “cada vez que siento algo extraño miro inmediatamente las lámparas”; estas experiencias pueden aparecer porque nuestro cerebro continúa más sensible frente a cualquier señal que se parezca al peligro que acabamos de vivir.
La buena noticia es que podemos acompañar a nuestro cuerpo y ayudarlo, poco a poco, a recuperar la sensación de seguridad, por eso te recomendamos 5 pequeñas acciones para volver a la calma:
5 pequeñas acciones para volver a la calma
1. Conecta con el presente
Si aparece nuevamente la sensación de movimiento, apoya ambos pies en el suelo, observa dónde estás e identifica algunos objetos, sonidos y sensaciones a tu alrededor; regresar a lo que está ocurriendo aquí y ahora ayuda a disminuir la anticipación.
2. Haz de tu respiración un ancla
Inhala lentamente por la nariz y permite que la exhalación sea un poco más larga; repítelo durante algunos minutos, sin exigirte dejar de sentir miedo, simplemente ayudando a tu cuerpo a bajar poco a poco la intensidad de la alerta.
3. Descarga la tensión de tu cuerpo
Aprieta durante algunos segundos tus manos, brazos, hombros o piernas y después relájalos lentamente; alternar tensión y relajación ayuda al cuerpo a reconocer nuevamente la diferencia entre estar preparado para el peligro y sentirse en calma.
4. Recupera aquello que te da estabilidad
Vuelve progresivamente a tus horarios, descanso, alimentación, movimiento y actividades habituales; después de experimentar algo que no pudimos controlar, recuperar pequeñas rutinas devuelve predictibilidad y seguridad a nuestros días.
5. Déjate acompañar
Busca a tus personas vitamina, habla con alguien con quien puedas sentirte tranquilo, comparte lo que viviste, abraza, escucha y permite que otros también te acompañen; nuestro sistema nervioso también encuentra seguridad a través del vínculo.
Como psicólogas sabemos que no necesitas apresurarte a “estar bien”, recuperar la tranquilidad también requiere tiempo, paciencia y cuidado; si con los días el miedo aumenta, aparecen crisis frecuentes, dificultades importantes para dormir o sientes que lo sucedido comienza a interferir con tu cotidianidad, buscar acompañamiento psicológico puede ser una buena decisión.
Hoy quizás no necesitas tener la certeza de que nada volverá a ocurrir; necesitas recordar que tienes recursos, personas y herramientas para afrontarlo.
🌈 Con cariño, tu psicóloga Sandra Morales
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